Conflicto y negociación
- 22 abr 2016
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Los conflictos no siempre tienen que ser sinónimo de violencia; son más bien un síntoma de que algo anda mal. En muchas ocasiones, los sectores en conflicto no son en sí conflictivos, es sólo que un conflicto social mal manejado puede llegar a su etapa más crítica, que es la violencia.
Un conflicto social sucede cuando dos sectores se enfrentan por un interés o necesidad insatisfecha que demanda una acción estatal, y se da cuando una de las partes asume que su posición será igualmente atractiva o satisfactoria para la otra, y adquiere mayor magnitud cuando el Estado se encuentra parcializado con esa posición asumida.
Una situación así sube de temperatura cuando empiezan a intervenir entes que no se encuentran muy bien enterados de la naturaleza del mismo, pues luego de mucho trámite, no se da una solución al problema.
Todos los sectores, incluso el Estado, tienen responsabilidad en que se llegue a la etapa más crítica.
La prevención es un factor fundamental para que el conflicto no se lleve a cabo. El diálogo para conocer los puntos de vista entre los sectores también lo es. Con todo eso se ven alternativas de solución, en vez de llegar finalmente a los indeseados actos violentos. Definitivamente es menos riesgoso, menos costoso y más inteligente prevenir desde el diálogo, la educación y la información compartida, que intentar corregir cuando ya se ha presentado la crisis mediante la violencia.


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